Reapropiación del perreo del reggaetón por la comunidad LGBT: baile de goce compartido y liberación corporal, sin roles de género impuestos, resignificado como celebración y resistencia.
Baile y forma de fiestear de movimiento de caderas, sinónimo histórico de 'perreo'; quien lo goza es 'sandunguero/a'. Reflotado en el urbano boricua junto a bomba y plena.
Acción de bailar/coquetear con marcada carga sexual al ritmo del perreo; deriva de 'bellaco/a' (persona excitada o pícara). Puertorriqueñismo recogido por la ASALE/Diccionario de Americanismos y masificado por el reguetón (Bad Bunny, Ozuna).
Estado de deseo o excitación intensa; ganas de fiesta, perreo o intimidad. El verbo asociado es 'bellaquear'.
Baile de reguetón muy pegado, sensual y energético. Frase fija inseparable.
Baile característico del reguetón, con contacto cuerpo-contra-cuerpo; por extensión, la fiesta donde se baila así.
Perro al que se trata y se quiere como a un hijo; fusión de "perro" + "hijo". Acuñado hacia 2011 en México y popularizado por millennials y Gen Z que posponen o descartan la paternidad humana. Variante: "perrijo".
Surfista novato, torpe o peligroso dentro del agua; equivalente local del 'kook'. (En otros países: 'caliorda' en Chile, 'cornalo' en Argentina, 'pipi' en Costa Rica.)
Algo o alguien excelente, buenísimo o impresionante; lo máximo.
Referido a una persona o cosa, sosa, sin gracia, aburrida o con poco atractivo; también persona torpe o inútil.
Alicate o llave de abertura regulable para tuercas de diverso tamaño (llave inglesa).
Problema, conflicto, lío; también pelea o discusión.
Saludo afectuoso entre amigos; «¡ey, perro!» equivale a «¡ey, parcero!».
Baile sensual al ritmo de reggaetón, ya hispanizado en España.
Carro, automóvil viejo; también cosa, asunto. Jerga venezolana versátil.